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sábado, 12 de noviembre de 2011

DE NETWRITERS

Netwriters es un universo literario en el que cientos,

a veces miles, de escritores

y lectores crean y comentan ese universo, nuestro universo.

Hoy he querido traer un comentario de uno de ellos.

Y lo he unido a una reflexión personal.

De Pabl@.

"Recuerdo vagamente, sin precisar, cuando ocurrió que empecé a imaginar cosas. Me he pasado la vida imaginando, creando múltiples realidades que sostienen mi existencia, transitando sendas donde la luz no se acaba, donde el azar es objetivo, coleccionando identidades diferenciadas pero unidas por un mismo cordón, que no es otro que el tiempo. ¿Quedarán horas para sacar de mi vieja maleta la dulce mentira de la realidad?"

De Port

"La dulce mentira de la realidad"...Creo que, a pesar de todo,

somos afortunados. Al menos nos ha sido dado el don de vivir

en un doble plano, el del hecho y el del pensamiento.

La imaginación convierte los sucesos en un continuo sueño.

Finalmente, en esa nebulosa con huellas concretas que es la vida pasada,

todo tiende a mezclarse, que no confundirse.

El balance, lo que importa es el balance.

Y eso es lo que da la sensación de pérdida o no pérdida.

Yo trato de que el tiempo no me gane la partida.

Y por eso dejo escritos, fotos, memoria, vida,

como señales del camino.

domingo, 6 de noviembre de 2011

FÍSICA Y QUIMICA

Ibuprofeno y otros complementos que permiten seguir leyendo.

Y viviendo. Hace mucho tiempo que se que el ser humano es física y química. Una estructura de tejidos relacionados entre sí a las que el cerebro dirige a través de su casi infinita red de neuronas. El sistema simpático y el parasimpático determinan nuestras actitudes y movimientos y permiten las respuestas adecuadas o inadecuadas no solo de nuestra mente, sino de nuestro extraño corazón, un órgano que hace a la vez de motor y de caja de los sentimientos, al menos así lo hemos determinado, y así lo percibimos. Sobre las teorías últimas de que en el corazón existen neuronas y sus correspondientes dentritas no me voy a pronunciar pues, ni conozco los últimos estudios aparecidos en Estados Unidos al respecto, ni soy un científico. Lo que si parece fuera de toda duda es de que hasta las más elementales reacciones intelectuales y todo tipo de sensaciones se producen en un entorno físico alimentado por lo que llamamos reacciones químicas. Dado que esto es así, voy a expresar ahora mi postura sobre el tema concreto de los equilibrios y los desequilibrios en el recipiente y sus subidas y bajadas. En primer lugar debo declararme naturista. Pero no naturista ciego. Yo creo que el cuerpo es sabio y reacciona de acuerdo con sus componentes a todo lo que le provoca el entorno. Todo el exterior es una caja de resonancia que emite e interactúa con nuestro organismo, que, a su vez, emite y provoca reacciones en el entorno, incluido, el humano. Este, más directamente que ninguno, puesto que son otros seres humanos los que, debido a su estructura molecular reciben con más nitidez y comprensión nuestras emisiones. La especie, y luego, el género. Ambos iguales, pero ligeramente diferenciados en la emisión y recepción debido a diferencias cromosómicas y de estructura biológica. Mas luego las diferencias entre los individuos, muy acusadas debido también a diferencias somáticas importantes, diferencias producidas y creadas por la propia herencia y la educación recibida, lo que llamamos cultura, que produce, a su vez, cambios en la estructura de comportamiento de cada ser vivo.

Dicho esto, volvamos a la cuestión implícitamente planteada en la cabecera de esta reflexión: la necesidad de un equilibrio físico para mantener actividades y actitudes, pues de eso se trata. Saber que el cuerpo sostiene el alma no es ninguna novedad. Conocer que ese alma es parte del cuerpo, parece que, en personas inteligentes, tampoco. Saber como determinadas sustancias químicas alteran, para bien y para mal, el cuerpo y el alma, pues tampoco parece que pueda provocar dudas. Entonces, ¿de que hablamos?. Hablamos de la valoración. Del lugar que ocupa cada enjuiciamiento, cada opinión. Un previo, eso sí, antes. Lo que llamamos “medicinas” y su abuso está fuera de mis planteamientos vitales. De hecho casi todos los medicamentos producen efectos secundarios negativos. Mejoran unos síntomas, curan algunas causas, pero perjudican algunos tejidos del organismo, pues, aunque los principios en que se fundamentan son naturales no se ha conseguido todavía el medicamento activo contra un desequilibrio orgánico que sea totalmente inocuo y no altere otros elementos. En cualquier caso, lo que es evidente es que la química aplicada ha salvado innumerables vidas. Algunas, de forma agresiva y dura, como el tratamiento de quimioterapia contra el cáncer, otras, de forma más suave pero eficaz, como el tratamiento antibiótico contra la infección. Que la penicilina ( una sintetización en laboratorio de una sustancia natural fúngica, la producida por el hongo Penicilium ) es uno de los grandes logros de la Humanidad, debe ser aceptado sin reservas. Y que una infección declarada no tiene mejor tratamiento, también. Dicho esto, ninguna persona en su sano juicio podría preferir una pastilla o una inyección a un libro de Borges o Cortázar, pero debemos reconocer lo difícil que es leer y asimilar con fiebre declarada, producto de la invasión de una bacteria que no respeta ni las mentes más preclaras.

A esta conclusión a la que llegó mi amigo David Nihalat cuando cogió una terrible gripe y estuvo dos semanas sin poder dar clases de Literatura en la Universidad de Adelaida, en Australia, conclusión que me comunicó en un largo y amistoso mail, semanas después de curarse con Amoxicilina. Hasta que la gripe no me ha atacado duramente este invierno, todas sus conclusiones me habían parecido ajenas a mi modo de ver las cosas, mas propias de un organismo debilitado por una coyuntura. Aun conservo su mail del verano pasado (invierno en las antípodas) y, hasta estos días, no había sido capaz de compartir sus tesis.

De todas formas y dado que más vale prevenir que curar ( algunos refranes no son tópicos, sino pequeños acopios de sabiduría) yo seguiré tomando mis cucharaditas de germen de trigo, lecitina de soja y, de vez en cuando, un poco de ginseng y raíz de vid con vitamina B12 en cápsulas) que mejoren la antesala y permitan que mi química se alimente y mejore naturalmente.

Emilio Porta

miércoles, 28 de septiembre de 2011

LO QUE EL TIEMPO SE LLEVÓ


"EL TIEMPO ES COMO UN VIENTO CONSTANTE QUE ARRASTRA LA MEMORIA Y LOS DESEOS.
UN VIENTO INMISERICORDE QUE SALTA SOBRE LA VIDA Y DESTRUYE TODAS NUESTRAS BARRERAS"

El tiempo, depredador y usurero, jugador de ventaja, violador de todos los sueños.

jueves, 1 de septiembre de 2011

RAZONES

No me gusta compartir la realidad, sólo la irrealidad.

Por eso estoy en este blog. Por eso camino con facilidad por el mundo de los sueños. Todo lo que me rodea es irreal, aunque sea concreto. No imaginario, sino real en su irrealidad, tangible. Porque todo está teñido de la percepción de los deseos, de un modo de mirar, de ver. Personas, objetos…todo lo que forma parte de los entornos que otros dicen que es el mismo y que para mi es un espacio personal siempre diferente. Si a veces - no muchas y siempre con escasas personas - lo comparto, necesito que el que lo hace conmigo sea capaz de salir de lo que los demás llaman realidad, y hacerlo a través de la palabra, el gesto, o el silencio, que es un gesto también.

A veces compro pan, leche, trabajo en lo necesario, cobro, pago, me alimento - a deshoras bien es cierto y no como la mayoría lo hace normalmente - y monto en una pequeña moto urbana - que es una cabalgadura para que el tiempo no me aplaste y ella pueda llevarme, en pequeños vuelos circulares, dentro de la ciudad - o cojo el coche - poco - y pongo música para convertirlo en un habitáculo que me haga sentir su pequeño espacio aislado, su pequeño interior convertido en un lugar personal donde sólo caben aquellos que de verdad me acompañan, aquellos capaces de dar un salto en el vacío y escapar al universo propio de la libertad huyendo de tópicos y sendas predeterminadas, de las ideas y los conceptos imperantes, de falsas verdades…

Yo me muevo atravesando puertas...pero esas puertas no son siempre perceptibles. Mi puerta – una y varias - pasa de un mundo de explicaciones y de obligaciones a un mundo de implicaciones. Esa puerta me cuesta poco trabajo abrirla en mi mente…y demasiado en la realidad. Que también la habito, ciertamente. Es la que me permite abandonarla, la que me da de comer, la que me suministra la electricidad gracias a la cual transcribo mis sueños. Y los guardo. Y los conservo.

Por ello necesito escribir. Para fijar los instantes. Para retener las emociones y los pensamientos. Por eso mis habitaciones interiores están en perfecto orden aunque casi nadie entienda ese orden. Y las exteriores mantienen una apariencia de colores y formas mágicas, que intentan parecerse a una nave que viaja más allá de los límites de sus paredes, más allá de los confines determinados por la sociedad. Esa es la cuestión, la sociedad y sus modos, los conceptos que conlleva la existencia, la organización decidida y dispuesta por siglos de necesaria supervivencia colectiva. Y me llevo mal con ella, aunque la necesite. Porque entra en conflicto con mi libertad, no sólo de pensar, sino de ser. Y, sin embargo, es esa misma sociedad, bendita sea también, la que viene en mi auxilio cada día. La misma que, a través de los otros, me ofrece la posibilidad de escapar, pero también de vivir. Ella crea los marcos de mis actos, las figuras determinantes de mis recuerdos. Ella, el objeto de mi rechazo y, al mismo tiempo, el objeto de mi pasión.

Amo la vida, aunque me parezca terrible. Amo, o acepto, el dolor que me produce la ruptura de los sueños porque amo la gloria que también acarrea su existencia. Esa guerra dialéctica de la asunción de lo que pasa, de lo que es, está en la esencia de mi integridad, en la esencia de mi escritura. Escritura...el instrumento “ aprehendido” que me hace renacer, que me permite que pueda trasladar lo que, de otro modo, sería incomprensible. Ella me permite no estar destruido, ni destruir a los que quiero. En un escrito se puede decir lo mismo que en una mirada, pero de forma más extensa, más puntual, no siempre encontrándonos en presencia física, en la presencia real. En la escritura conozco, y me reconozco en los que son como yo.

Es la inteligencia emocional el único barco que deseo compartir. “Es mi barco mi tesoro, es mi dios la libertad, mi voz la fuerza y el viento, mi única patria la mar…” decía José de Espronceda, en ese poema sin música, pero llena de ella, que todos los que hemos estudiado literatura en castellano, conocemos y algunos amamos especialmente: La canción del pirata.

Creo que siempre he intentado ser un pirata. De pequeño, como un juego inocente, después como una actitud. Un pirata que no quiere robar nada a nadie, sólo navegar sólo o con una tripulación que entienda sus pequeños aislamientos en su puente de mando interior y que lleven el mismo rumbo o, al menos, un rumbo parecido.

Todo es elección. Elección, esa es la palabra, aledaño imposible siempre, trinchera de la libertad. Elección de camino, de actitudes, con respeto de individualidad y selección de cuaderno de bitácora. Sí, por eso estoy en esta página. No es una ventana concreta. Es mi modo mismo de andar, mi modo de mirar.

martes, 9 de agosto de 2011

ANALISIS


Si la mente ya sabe

lo absurdo de aceptar

las percepciones simples.

Si conoce que el tacto

se destruye al nombrarlo.

Si la mirada es ciega

ante el fin y el origen.

Si un paso afirmativo

se niega ante si mismo.

Si nada nos permite

alcanzar el misterio.

Si la luz es la parte

exterior de las sombras.

Si el planeta es, tan sólo,

una pequeña esfera

girando sin certeza.


Port

(Si emprender la batalla inicia la derrota)

domingo, 17 de julio de 2011

SER, MIRAR, CAMINAR


“Yo soy extranjero. Yo nací en el extranjero dentro de mi propia tierra”
Min Yong Tae

“Cuando era pequeño los demás se reían de mi por ser distinto…ahora yo me río de los demás por ser iguales”
Kurt Cobain

“La biografía del labrador es el surco”
Emilio Porta