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lunes, 11 de octubre de 2010

TEORÍA DEL SILENCIO

EL SONIDO DEL SILENCIO EN ORZEÁN

Todo blog es identidad primero y comunicación después. Y ambas cosas, para ser construidas, necesitan tiempo.

La reivindicación del silencio es la reivindicación del tiempo, o sea de la disponibilidad de cuerpo y alma, que supongo que son lo mismo, porque no conozco ningún caso en que ambos componentes del ser humano vivan por separado.

El silencio, comenté en otro apartado de Orzeán, es ausencia de ruido, no ausencia de palabras, ni de actitudes y conductas.

El silencio es, además, un gran compañero de la palabra escrita.

Tal y como yo lo entiendo es una continua reflexión. A veces como el agua de un lago, otras como el agua del mar.

Y también entraña acción. A veces como la arena del desierto, otras como la lava de un volcán .

El silencio es quietud, pero toda quietud es movimiento. Cuando permanecemos en un lugar, todo físico sabe que nos movemos con él. Nos movemos con el planeta por el universo. Y somos trasladados, entre las estrellas, a una velocidad de la que sorprende conocer su equivalencia.

De vez en cuando recibo algún archivo con una canción. Y algunas de esas canciones, de esa música, son el mejor ejemplo de cómo el silencio habla. Simon y Garfunkel lo sabían y llegaron a poner título a uno de sus temas con la expresión exacta de lo dicho: Los sonidos del silencio.

Yo, ahora, quiero traer aquí alguno de esos sonidos a través de otra canción universal que es para mí, la expresión pura de ese silencio, donde todo se dice, todo se cuenta. Es un tema, ya infinito, creado por John Lennon y que uno de nuestros compañeros/as de la comunidad inventada y existente de Orzeán ha colocado en su espacio.

El tema es Imagine. Y nos habla constantemente en el silencio necesario para comprender.

Escúchalo. Aunque lo hayas hecho antes mil veces. Sólo vete deteniendo en cada estrofa. Y después no lo olvides.

Todo consiste en poder sentir la respiración mientras caminas. Y hay muchas formas de andar. Incluso sin movernos.

Eso es lo que ocurre por aquí. Es lo que ocurre en este espacio hecho de sensaciones y de sueños en el que trato de ubicar la realidad.

domingo, 26 de septiembre de 2010

LA COMUNIDAD DE ORZEÁN

Resulta que Orzeán no es un lugar aislado. Sí, está entre las montañas de la mente y los ríos del corazón. Y su arquitectura es de piedra. Alrededor hay vegetación y quietud. Pero está lleno de vida. Porque, aunque sea un monasterio en el que se respetan las reglas del silencio, entre sus paredes habita una comunidad de seres humanos, hombres y mujeres, que, con sus pensamientos y actitudes, llenan de esa vida los viejos muros que contienen su espacio.
Hay un abad en Orzeán. Se llama Santiago, como el Apóstol, el que trajo a Hispania un nuevo mensaje guiado por las estrellas y se detuvo allí, en el Campus Stellae, seguramente más vacío, entonces, de viajeros y peregrinos. Es un monje tenaz y sabio, respetado y querido por el resto de los que allí habitan.
La comunidad de Orzeán pertenece a la orden benedictina, como ya sabéis por mi anterior entrada, y sigue la máxima “Ora et labora” aunando ambos conceptos en uno sólo: la escritura. Ahora me tiene a mí de transcriptor. Y de testigo de su existencia.
Un papel que conlleva una hermosa recompensa: los mensajes recibidos de dentro y de fuera de su ámbito. Ellos la recrean continuamente.